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Sostenibilidad en los eventos, una tendencia creciente


a3a9225e33c07028e357e715374c0632Lejos de la antigua idea de extravagancia, la protección del medio ambiente, la sostenibilidad y la toma de conciencia sobre la responsabilidad de nuestros actos se han convertido en una fuerza transversal que atraviesa a la actividad humana en su conjunto: legislación, fabricación de bienes, consumo, costumbres, debate o política. Por supuesto, los eventos no son ajenos a estas tendencias, sea un concierto, congreso o feria.

La sostenibilidad de los eventos es una tendencia creciente por su propia necesidad, por la responsabilidad social corporativa, y por el valor añadido que supone para el espectador o asistente una marca que muestre compromiso ecológico. Es por ello que conseguir la sostenibilidad ambiental en los eventos se ha convertido en un reto cada vez más importante e imprescindible, pero no necesariamente más difícil y complicado de conseguir.

Al contrario, existen y se desarrollan constantemente nuevas herramientas de control, auditoría e implementación de medios para la consecución de la sostenibilidad en todos y cada uno de los elementos y niveles que compongan un evento determinado, desde la planificación a la celebración y conclusión, e implicando no solo a los organizadores directos, sino también a proveedores, clientes y subcontratas.

Las medidas pueden ser tan sencillas como facilitar transporte urbano ecológico a los participantes o reducir el consumo eléctrico del recinto con contadores e interruptores automáticos.

Aunque existen eventos que aparentemente tienen un impacto ambiental pequeño y fácil de reducir (una boda, pequeña exposición o torneo), otros pueden afectar muy negativamente al ambiente, tanto directamente a su entorno inmediato por contaminación y residuos producidos, como por la enorme cantidad de recursos energéticos y materiales que requieren.

ecolideres_webEs el caso de los grandes eventos deportivos y los macroconciertos, que pueden reunir a decenas o incluso cientos de miles de personas. Las Olimpiadas de Invierno de Lillehammer (1994) fueron los primeros “juegos verdes”, y este compromiso se ha reflejado en la propia reglamentación del Comité Olímpico. Existen miles de otros ejemplos. Se podrían destacar los esfuerzos llevados a cabo por la FIFA en los mundiales de futbol de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. La Cumbre de la Tierra de Johannesburgo (2002) no podía ser menos que “verde”. No es menester irse tan lejos: los conciertos del Día de la Música (Madrid, 2012) quisieron ser neutros en carbono. La Fundación Príncipe de Asturias lleva cinco años compensando la huella de carbono de sus eventos. Nosotros, por nuestra parte, nos enorgullecemos de haber sido nombrados Eco Líderes Platinum por parte de Trip Advisor precisamente por su compromiso con el medio ambiente y su sostenibilidad.

Por último, cabe destacar que es posible reducir la huella ecológica de cualquier evento independientemente de su tamaño y carácter. La incorporación de las herramientas de búsqueda de sostenibilidad, sumado a la progresiva concienciación ecológica de la sociedad, llevarán a que en un futuro próximo los eventos sean 100% sostenibles gracias a la prevención de impactos, y la mitigación y compensación de los que sean inevitables.

 

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