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Llegan las fiestas de la Mercè en Barcelona pero, ¿cuál es el origen de esta celebración?

La Virgen de la Mercè es la patrona más popular de Barcelona. Y sí, para quienes no lo sepan, ¡tenemos más de una! Comparte protagonismo con la Virgen Eulàlia, copatrona de la Ciudad Condal y quién durante siglos fue la única que tuvo este reconocimiento en la metrópoli.

Pero, ¿a qué se debe que Barcelona tenga dos patronas?

La historia que enlaza a estas dos figuras se remonta a principios del siglo IV, cuando el emperador romano Diocleciano ordenó perseguir la fe cristiana que amenazaba el culto al imperio Romano.

Dice la leyenda que Santa Eulàlia se reveló en contra de la persecución en la que los cristianos barceloneses estaban sometidos y su castigo fue desolador. Los hombres de Diocleciano la capturaron y la torturaron hasta que Santa Eulàlia finalmente murió. El suplicio más conocido que tuvo que vivir la mártir es que la metieron dentro de una bota de vino llena elementos punzantes y la lanzaron a rodar cuesta abajo por una calle de Barcelona, sin compasión ni remordimiento.

Santa Eulàlia finalmente fue crucificada pero, a parte de dejar impresionados a todos los presentes por su valentía durante el suplicio, dice la leyenda que pasó algo inaudito… pues en el momento de su muerte su alma salió volando de su boca en forma de paloma blanca.

La historia y coraje de Santa Eulàlia conmocionó mucho al pueblo barcelonés de manera que se convirtió en una heroína y la Ciudad Condal decidió nombrarla patrona de Barcelona.

Pero siglos más tarde, en 1687, sucedió algo en la ciudad que cambió el rumbo de esta historia. En Barcelona llegó una terrible plaga de langostas y los barceloneses, desesperados, rezaron a la Virgen de la Mercè para que salvara sus calles, prometiendo que si lo lograba la convertirían en Patrona de la ciudad. Santa Mercè salvó a Barcelona de la catástrofe de las langostas y en 1868 el Papa Pío IX nombró a la Virgen de la Mercè patrona de la Ciudad Condal, eclipsando por completo a Santa Eulàlia.

Pero ante el descontento de algunos devotos de Santa Eulàlia, que no olvidaban el sacrificio que ésta hizo por la ciudad siglos atrás, finalmente ambas vírgenes se convirtieron en patronas de la ciudad en paralelo.

A partir de aquel momento la celebración de Santa Mercè, el 24 de septiembre, ganó cada vez más protagonismo. Con la llegada de la democracia, en el siglo XX, esta fiesta se proclamó como la más popular y reconocida de toda la ciudad ya que, entre otras cosas, une a todos los barrios de Barcelona que antes habían sido pueblos independientes o anexos.

Aunque actualmente las fiestas más conocidas de Barcelona son las fiestas de la Mercè, que representan la oclusión del verano, el día de Santa Eulàlia –el 12 de febrero- y alrededores en la ciudad también se celebran las fiestas de invierno de Barcelona, haciendo honores a la patrona destronada de su protagonismo en Barcelona.

Como dato anecdótico, cuenta la leyenda que cada 24 de septiembre, cuando es Santa Mercè, en la Ciudad Condal llueve. La cultura popular dice que son las lágrimas de la mártir Santa Eulàlia, quién llora de desconsuelo por haber sido relegada de su papel principal en Barcelona y haberse visto eclipsada por la Virgen de la Mercè.

Nadie sabe a ciencia cierta si cada gota de agua que cae durante esos días corresponden al llanto de Santa Eulàlia. Pero si este mes de septiembre tienes planes de festejar las fiestas de la Mercè, adelántate cuando salgas a la calle y coge un paraguas. Nunca sabes si durante esos Santa Eulàlia dejará caer alguna de sus lágrimas sobre la Ciudad Condal o simplemente lloverá…

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