santjoan ©Börkur Sigurbjörnsson

La Nit de Sant Joan

La fiesta o Nit de Sant Joan, celebrada entre los días 23 y 24 de junio, cobra en la ciudad de Barcelona especial relevancia. Se caracteriza por el encendido de miles de hogueras al aire libre, especialmente en las plazas y la playa; los más valientes y atrevidos osan saltar por encima. Los orígenes se remontan a tiempos realmente lejanos, a mucho antes del cristianismo. Formaba parte del culto al dios Sol por el solsticio de verano y, con él, la llegada de los días más largos. En cuanto a su antigüedad, se tienen pruebas de que en el siglo XVIII ya se celebraba.

Se considera que las llamas alejan a los malos espíritus y se encuentran íntimamente relacionadas con la figura de San Juan Bautista. Debido a la coincidencia con su patronímica, no faltan los elementos simbólicos, como los baños de medianoche purificadores, el baile o ciertos rituales mágicos. En la Ciudad Condal los amigos aprovechan para reunirse en plena calle, acompañados de música, bebida y comida. Sin embargo, la llama oficial es la de Canigó, la cual se instala en la plaza de Sant Jaume. Una vez aquí, y tras ser recibida por el Àliga y los Gigantes al ritmo de la música, los representantes vecinales llevan el fuego a sus distritos respectivos.

Al tratarse de una jornada típicamente festiva, este hecho incluye, cómo no, la gastronomía. La coca Llardons y el cava resultan obligatorios en toda Nit de Sant Joan que se precie. El dulce se elabora con harina, azúcar, sal, huevos, levadura, cáscara de limón y manteca de cerdo, además de leche, agua y fruta confitada. Asimismo, en la actualidad, existe un sinfín de variantes que puedes probar: con mazapán, crema pastelera o catalana, piñones, almendras o yogur. La coca entra mucho mejor con la ayuda de un buen cava local, un vino espumoso elaborado en la comarca del Penedés.

Pero no solo de hogueras se llena la capital. Se halla documentado que desde el siglo XII resultaba habitual el uso de pólvora en estas celebraciones y que muchas familias competían entre sí en lo que a pirotecnia se refiere. Hoy en día, los petardos son la tónica habitual de las fiestas, generalmente por parte de los más jóvenes. Desde la playa de la Barceloneta puedes disfrutar de todo a la vez: desde las luces de las verbenas hasta los fuegos artificiales en el cielo. Por su parte, en el casco histórico, concretamente en el Ayuntamiento, luce un castillo de fuegos constante.

Así, la capital catalana se convierte en esta noche mágica en una ciudad abierta al ocio completo. El más antiguo pasado se une con un presente cosmopolita, donde la diversión y la camaradería se mezclan a partes iguales. La música, los baños en el mar y la buena comida y bebida ponen la guinda al pastel.

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